Dualismo

1 byte añadido, 10:56 6 oct 2015
El argumento desde el dualismo de predicados hacia el dualismo de propiedades
En resumen, podemos decir que existe un problema mente-cuerpo porque tanto la consciencia como el pensamiento, en sentido amplio, parecen ser muy diferentes de cualquier cosa física, y no hay un consenso convincente acerca de cómo construir una imagen unificada satisfactoria de creaturas que poseen tanto una mente como un cuerpo.
 
 
=== La historia del dualismo ===
=== El dualismo de propiedades ===
Mientras que el dualismo de predicados sostiene que existen dos tipos de ''predicados'' esencialmente diferentes en nuestro ''lenguaje'', el dualismo de propiedades dice que existen dos tipos de ''propiedades'' esencialmente diferentes en el mundo. El dualismo de propiedades puede considerarse como una tesis más fuerte que el dualismo de predicados. Aunque el predicado ‘huracán’ no es equivalente a ninguna descripción única utilizando el lenguaje de la física, creemos que cada huracán individual no es'' nada más que'' una colección de átomos físicos que se comportan de una determinada forma: uno no necesita tener más que los átomos físicos, con sus propiedades físicas normales, y seguir las leyes físicas normales, para que haya un huracán. Uno podría decir que necesitamos más que el ''lenguaje'' de la física para describir y explicar el clima, pero no necesitamos más que su ''ontología''. Existe una ''identidad de caso'' entre cada huracán individual y una masa de átomos, aún si no existe una ''identidad de tipo'' entre los huracanes en cuanto clase y cierta estructura particular de átomos en cuanto clase. El genuino dualismo de propiedades tiene lugar cuando, aún en el nivel individual, la ontología de la física no es suficiente para constituir lo que hay. El lenguaje irreducible no es simplemente otra forma de describir lo que existe, requiere que haya algo más de lo que estaba permitido en la ontología inicial. Hasta la primera mitad del siglo XX, era común pensar que los fenómenos biológicos (‘vida’) necesitaban un dualismo de propiedades (una ‘fuerza vital’ irreducible), pero hoy en día generalmente se cree que las ciencias físicas especiales, con excepción de la psicología, implican sólo un dualismo de predicados. En el caso de la mente, el dualismo de propiedades es defendido por aquellos que argumentan que la naturaleza cualitativa de la consciencia no es simplemente otra forma de categorizar estados del cerebro o del comportamiento, sino un fenómeno genuinamente emergente.
=== El dualismo de sustancias ===
=== El paralelismo ===
El epifenomenista desea preservar la integridad de la ciencia física y del mundo físico, y anexa aquellas características mentales que no puede reducir. El paralelista preserva ambas realidades intactas, pero niega toda interacción causal entre ellas. Se desarrollan en armonía una con la otra, pero no porque su influencia mutua las mantenga alineadas. Que se comporten ''como si'' estuvieran interactuando debería parecer una coincidencia extraña. Por eso es que el paralelismo generalmente ha sido adoptado sólo por aquellos –como Leibniz– que creen en una armonía pre-establecida, establecida por Dios. El camino a este pensamiento ha sido el siguiente. Descartes creía en una forma de interacción más o menos natural entre la mente inmaterial y el cuerpo material. Malebranche pensaba que esto era naturalmente imposible, y por lo tanto necesitaba que Dios interviniera específicamente en cada ocasión en la que se requería una interacción. Leibniz sostuvo que Dios también debía haber diseñado las cosas para que siempre se comportaran ''como si'' estuvieran interactuando, sin la necesidad de una intervención particular. Fuera de este marco teísta, la teoría no es creíble. Inclusive dentro de dicho marco, uno podría simpatizar con el instinto de Berkeley de que, una vez que se descarta la interacción genuina, uno está mejor preparado para aceptar que Dios crea el mundo físico directamente, dentro de la propia esfera de la mente, como una construcción surgida de la experiencia.
== Argumentos a favor del dualismo ==
La otra línea de respuesta consiste en argumentar que, aunque el nuevo conocimiento de Harpo es fáctico, no es un conocimiento de un hecho nuevo. Es, más bien, una nueva forma de comprender algo que ya sabía. Él no se da cuenta de esto, ya que los conceptos utilizados para capturar la experiencia (tal como ‘parece rojo’ o ‘suena a Do sostenido’) son similares a los demostrativos, y los conceptos demostrativos carecen del tipo de contenido descriptivo que le permite a uno inferir lo que expresan a partir de otras piezas de información que uno pueda poseer con anterioridad. Un conocimiento científico completo del mundo no permitiría decir qué tiempo es ‘ahora’ ni qué lugar es ‘aquí’. Los conceptos demostrativos recogen algo sin decir nada extra sobre ello. Del mismo modo, el conocimiento científico que Harpo originalmente poseía, no le permitió anticipar cómo sería re-expresar algunas partes de tal conocimiento utilizando los conceptos demostrativos que sólo la experiencia nos puede dar. El conocimiento, por lo tanto, parece ser genuinamente nuevo, mientras que sólo el modo de concebirlo es nuevo.
Los defensores del argumento epistémico responden que es problemático tanto sostener que la naturaleza cualitativa de la experiencia pueda ser genuinamente nueva, como que la cualidad en sí misma es la misma que la propiedad ya comprendida científicamente: ¿acaso la naturaleza fenoménica de la experiencia, que es capturada por los conceptos demostrativos, no constituye una propiedad por sí misma? Otra forma de sostener esto es afirmando que los conceptos fenoménicos no son puramente demostrativos, como ‘aquí’ y ‘ahora’, o ‘esto’ y ‘aquello’, ya que captan un contenido genuinamente cualitativo. Además, no parece que experimentar consista simplemente en ejercitar un tipo particular de concepto, demostrativo o no. Cuando Harpo tiene su nueva forma de experiencia, no ejercita simplemente un nuevo concepto; también comprende algo nuevo –la cualidad fenoménica– con dicho concepto. Cuán decisivas sean estas consideraciones, sigue siendo objeto de debate..
=== El argumento desde el dualismo de predicados hacia el dualismo de propiedades ===
Esto podría llevarnos a probar la segunda respuesta. Podemos aplicar la respuesta de la ‘superposición’ al cuerpo de Jones, pero la cuestión de si la mente o el sujeto hubiera sido el mismo, no tiene un sentido claro. Es difícil ver por qué no lo tiene. Supongamos que Jones descubriera que originalmente tuvo un mellizo, en el sentido de que el cigoto del cual se desarrolló se dividió, pero que la otra mitad se murió poco después. Puede también pensar que si hubiera sido su mitad la que murió, él jamás hubiera existido como un ser consciente, aunque sí habría existido alguien cuya vida, tanto interna como externa, podría haber sido muy similar a la suya. Se podría sentir culpablemente agradecido de que fuera la otra mitad la que murió. Sería extraño pensar que Jones se equivoca al pensar que hay una cuestión de hecho sobre esto. ¿Y cómo se puede llevar adelante la transición desde el caso en el cual hay una cuestión de hecho al caso donde no la hay?
Si el razonamiento anterior es correcto, sólo nos queda la primera opción. Si es así, debe haber una cuestión de hecho absoluta desde el punto de vista subjetivo. Pero los ejemplos físicos que hemos considerado muestran que cuando algo es esencialmente complejo, este no puede ser el caso. Cuando hay constitución, la constitución por grados y por superposición es inevitablemente posible. Por lo que la mente debe ser simple, y esto es posible sólo si es algo como la sustancia cartesiana.
=== El argumento aristotélico en una forma moderna ===
Los estados mentales se caracterizan por dos propiedades principales, la subjetividad, también conocida como acceso privilegiado, y la intencionalidad. Los objetos físicos y sus propiedades son algunas veces observables y otras no, pero cualquier objeto físico es igualmente accesible, en principio, por cualquiera. Desde la ubicación adecuada, todos podríamos ver el árbol en el patio, y, aunque ninguno de nosotros puede observar un electrón directamente, cualquiera es igualmente capaz de detectarlo de la misma manera utilizando instrumentos. Pero el poseedor de estados mentales tiene un acceso privilegiado a ellos que ningún otro puede compartir. Es por eso que existe un ‘problema de las otras mentes’ escéptico, pero ningún ‘problema de mi propia mente’ correspondiente. Esto sugiere a algunos filósofos que las mentes no ocupan el espacio físico en forma convencional.
Los objetos físicos son espacio-temporales, y ejercen relaciones espacio-temporales y causales entre ellos. Los estados mentales parecen tener poderes causales, pero también poseen la misteriosa propiedad de la intencionalidad –al ser ''acerca'' de otras cosas– que incluye cosas como Zeus y la raíz cuadrada de menos uno, que no existen. De ninguna cosa meramente física se podría decir, en un sentido literal, que es ‘acerca’ de otra cosa. La naturaleza de lo mental es a la vez rara y elusiva. Como dice la frase deliberadamente abusiva de Ryle, la mente, como la concibe un dualista, es un ‘fantasma en una máquina’. Los fantasmas son misteriosos e ininteligibles: las máquinas están compuestas de partes identificables y obran a partir de principios inteligibles. Pero este contraste se sostiene sólo si nos apegamos a una mirada newtoniana y de sentido común de lo material. Pensemos en cambio en la energía y en los campos de fuerza en un espacio-tiempo que no posee ninguna de las propiedades que nuestros sentidos nos parecen revelar: bajo esta concepción, parece que no somos capaces de atribuir a la materia nada más allá de una estructura matemática abstrusa. Mientras que el mundo material, debido a su matematización, forma un sistema abstracto más estrecho que la mente, las propiedades sensibles que figuran como los objetos de los estados mentales constituyen el único contenido inteligible para cualquier imagen concreta del mundo que podemos idear. Quizás el mundo en la mente experiencial es, una vez que se lo considera propiamente, no más –o incluso menos– raro que el mundo que está fuera de ella.
=== La unidad de la mente ===
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