Psicología positiva

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Algunos autores sugieren que los postulados fundamentales de la psicología positiva no son nuevos sino que reeditan conceptos que ya han sido desarrollados por la psicología como, por ejemplo, la psicología humanista (Kristjánsson 2012) pero también toman postulados que son propios de movimientos religiosos o espirituales tales como ideas desarrolladas en la Biblia, el Corán, enseñanzas de Dalai Lama, etc. (Pérez-Álvarez 2012). Esto llevó a sugerir que la psicología positiva si bien pretende ser un conocimiento científico no logra serlo dado que propone postulados casi como si fuera una religión (Lazarus 2003a, 176). Los principios de la psicología positiva tales como ser positivos y pensar en positivo parecen más eslóganes que una ciencia sólidamente desarrollada (Pérez-Álvarez 2012). De hecho también se le critica que varios de los representantes principales de la psicología positiva, como son Seligman o Csikszentmihalyi, hayan desarrollado varios de sus conceptos fundamentales en libros de divulgación o de autoayuda (Cabanas y Sanchez 2012).
A pesar de que lo antes expuesto parecen opiniones más o menos fundamentadas, a nuestro juicio, una de las críticas más fuertes que ha recibido la psicología positiva ha sido desarrollada en un artículo del año 2003, publicado por un prestigioso investigador, el Dr. Richard Lazarus. Lazarus (2003b) identificará cuatro problemas fundamentales en la psicología positiva. La primera falencia de las investigaciones en psicología positiva será la de contar sólo con estudios transversales careciendo de estudios longitudinales que puedan brindar información más acertada sobre la dirección de la relación entre las variables en estudio (Lazarus 2003b, 96). Si bien esta crítica parece ser apropiada, es cierto también que fue hecha durante los primeros a´﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽urante los primeros anuestro juicio estudios de  la psicologs posteriores de estudios longitudinales a Biblia, el Corcños años de desarrollo de la psicología positiva, y estas falencias fueron revertiéndose en los años posteriores (por ejemplo ver estudios de Wood, Linley, Maltby, Kashdan y Hurling 2011; Wood, Maltby, Gillett, Linley y Joseph 2008).La segunda falencia indicada por Lazarus (2003b) es el problema de la valencia en las emociones, sostendrá que las conceptualizaciones sobre las emociones positivas propuestas por la psicología positiva son un enfoque demasiado simple, dado que a cualquier emoción se le asigna automáticamente una de las dos valencias, positivas o negativas, sin una base adecuada en la medición de la emoción. Las llamadas emociones positivas se agrupan juntas y se comparan con las llamadas emociones negativas cuando en realidad son dos valencias de la misma emoción. La tercera falencia que indica Lazarus (2003b) es el problema de las diferencias individuales que no siempre son tenidas en cuenta en las investigaciones en psicología positiva. Dicho en otras palabras, varios estudios comparan las diferencias de grupos en estudio pero no los cambios en una persona controlando las diferencias individuales que podrían aparecer. Por último, la cuarta falencia indicada por Lazarus (2003b) es el problema de la medición de las emociones; en general en los estudios se utilizan autoinformes realizados en un único tiempo por los participantes y estos son inadecuados para el propósito de proporcionar descripciones precisas y completas del flujo de emociones que se han experimentado o se muestran.  
==Bibliografía==
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